domingo, 7 de septiembre de 2014

Emilia, la de los milagros

Bueno, bueno... ¿Cómo contarles y que no parezca mentira, que estoy fabulando, negando, loca perdida?
Suspendieron la operación del lunes de Emilia por su buen estado general. El viernes tuvimos control con la cardióloga; la doctora quiso revisarla con otra colega. Le hicieron radiografías, electro y ecocardiogramas, revisaron su saturación de oxígeno y tiraron una hipótesis arriesgada: al parecer, el corazoncito de Emilia estaría haciendo solo, por sus medios, lo que hubiera hecho la primera de las tres operaciones. O sea, habría chances de que se la pueda saltear y que pase directamente a la segunda en unos meses. Tenemos cita nuevamente con ella en el Hospital de niños el martes próximo, ya que la quiere estudiar con más colegas y ver si esta hipótesis suya es viable. Habría que hacerle un cateterismo para confirmar, pero vamos, un cateterismo no es una operación a corazón abierto!
Así que acá estamos, de nuevo con esta enorme gratitud prendida al pecho y la sensación de paz con el universo. Siento un amor infinito, un agradecimiento inagotable por cada velita, cada rezo, cada estrella fugaz, cada moneda arrojada a una fuente, cada pensamiento, suspiro y recuerdo, cada rosario, cada canto budista que nos dedicaron en estos días.
A mi se me está tatuando en la carne que no hay que perder las esperanzas ni bajar los brazos jamás. Cada una con nuestro karma, todas pasamos eventualmente alguna situación que nos desanima. Bueno chicas, acá está Emilia para recordarnos que hay que lucharla siempre. La vida es de las que dan pelea. Así que vamos leonas!

martes, 2 de septiembre de 2014

Mi pequeña samurai

Acá sí que va una entrada que NO tenía previsto escribir. Ni siquiera nos atrevimos a soñar con esta entrada, simplemente porque nos parecía cosa de ilusos perdidos, de optimistas negadores, pero lo cierto es que el jueves pasado vino la coordinadora del servicio de neo a decirnos que Emilia estaba muy bien, que su patología todavía no se estaba manifestando y que si bien todo seguía igual (tiene la mitad del corazón y hay que operarla, esto es un hecho), lo cierto es que mientras tanto no necesita estar internada. "Así que vamos a darles el alta provisoria, hasta la operación", que va a ser el lunes que viene, el 8 de septiembre, a las 3 de la tarde. Cara de asombro, llanto llanto llanto, emoción que me rapta, me invade, me roba el alma. Y así fue como finalmente el viernes salimos corriendo a comprar sabanitas para el catre, ya que no teníamos ("total, hay un montón de tiempo"), así como también algo de ropita para recién nacido porque todo le queda enorme ("no le traigas ni un gorro porque va a estar en incubadora todo el tiempo"). Me la traje a casa, a mi pequeña samurai. La traje llorando la mitad del camino (yo lloraba, ella dormía sin inmutarse) porque el sueño, la emoción, los nervios y la sensibilidad desbordada son una combinación demoledora, pero a pesar de todo lo disfruté. Cada centímetro de ese recorrido lo paladeé y lo saboreé, mirando embelesada a mi cachorra, que veía la luz del día por primera vez en su vida.

Emilia


domingo, 24 de agosto de 2014

Emilia, la leona

En la neo hay cinco sectores denominados "islas", la isla 1 es la de terapia intensiva y la 5 las de los bebés que están por recibir el alta. Emilia arrancó su vida en la incubadora n°1, es decir, la más complicada de todas. Un poco menos de 48 horas después la estaban trasladando al sector 4, la pasaban a una cuna normal, le sacaban las vías, nos permitían ponerle nuestra ropita, cambiarle los pañales y darle la mamadera, alzarla en brazos, mimarla, mimarla, mimarla y comerrrrla a besos y mirar esos ojazos enormes y encontrar el sentido del universo y de la vida escondidos en sus pupilas negras. Como yapa, hoy la pequeña decidió que ya tenía suficiente de esa horrible sonda que le daba arcadas, asique SE LA ARRANCÓ, y eso permitió que se prenda a la teta.
Ni siquiera en nuestro sueño más dulce nos permitimos esperar tanto. Sentimos un amor y una gratitud inexplicables.

PD: gracias x sus hermosos comentarios, los puedo leer pero se me complica contestarlos desde el teléfono. Cada uno se sintió como un abrazo. Gracias.

jueves, 21 de agosto de 2014

2,770 kg de amor

Emilia nació con 2,770 kg y lloró sola ni bien asomó su cabecita al mundo. Fue la voz, el canto más hermosos que haya oído jamás. La apretujaron bien, me la pusieron contra el pecho y se calmó. Y yo morí de amor. No hizo falta ponerle respirador, está muy bien, súper vital, satura oxígeno al 90% (lo cual está muy bien para su patología) pero sí fue necesario atarle la manito porque quería arrancarse todos los cables...
Yo todavía no pude ir a la Neo, pero IC sí. Dice que hace pucheros y que le agarra fuerte el dedo y se lo lleva para ella, cerquita de sí.
Hoy conocí una clase de amor nuevo. Uno increíble. Estoy sin palabras.
Un millón de gracias por el aguante de todo este tiempo, me hicieron mucho bien!

miércoles, 20 de agosto de 2014

Hoy nace Emilia

Las tortugas

Adentro de la tortuga mayor hay: dos rosarios, uno bendecido por el padre Mario de Rosario y el otro por la iglesia de San Ramón Nonato, cuatro medallitas, una medalla más grande, un trozo de piedra de cuarzo fortificado y no sé si me olvido de algo más, y por fuera tiene un moño de una cinta roja que también fue un obsequio. Como no queríamos llenarle la cunita de neo de chirimbolos se me ocurrió meterlos dentro de un solo muñeco. El patrón de esta belleza (por supuesto mil veces mejor logrado) está en Pica-Pau y les dejo el link por si lo quieren chusmear.
Podría decirse que con esto listo, el bolso armado, 10 kilos subidos en 39 semanas y el cavado aprolijado, estamos listos para partir.

39 semanas

No lo puedo creer, estamos llegando a la meta. En estado natural me faltaría todavía una semanita más, pero dado que cada día duermo un pelín más incómoda casi que no lo lamento... aunque sí, sí lo lamento, porque esto de las mamushkas y las pataditas está re bueno, uno quisiera que no termine nunca.
El miedo infinito está quedando atrás, tengo paralizada esa área frente a lo que resulta inevitable. Hace unos meses, cuando nos asomamos a este mundo cardíaco y cirujil, pensé que llegado este día iba a vivir al borde del desmayo o del colapso nervioso. Bueno, no. Estoy un poco nerviosa, pero prima el entusiasmo de pensar que mañana voy a verle la carita por primera vez.
IC está ansioso. Ayer se recortó la barba y el bigote, como si fuera a una reunión de trabajo o una fiesta formal. Al terminar me pregunta: "¿Te parece que le voy a gustar?". Yo me sonrío porque no puedo más de ternura, y le digo que sí, que le va a encantar, y que lo va a mirar embelesada cuando le cuente de esos documentales de la National Geographic que a mi me torran y que a él le encanta ver. Él acaricia la panza y le habla, le dice que la ama, que sea fuerte, que ya va a haber tiempo para dormir juntos y hacer todas esas cosas que siempre dijimos que nunca haríamos, y que un universo enorme la espera afuera lleno de ilusión por verla brillar y no sé que más porque me voy perdiendo en mis propios pensamientos y los dejo que tengan su momento de intimidad. También me pierdo porque lo miro y me dedico a disfrutar. La vida y la felicidad son un poco esto, ¿no? Una colección de momentos que nada puede hacer que vuelvan atrás.

martes, 19 de agosto de 2014

Último monitoreo, dos noches, dos lunas

Último monitoreo ok, me fui con las indicaciones finales de índole: no uñas pintadas, no maquillaje, no aritos ni cadenitas ni nada de metal, ayuno de 8 horas, llegar 2 horas antes. Y eso es todo.
Ya estoy, ya estamos! Solo quedan dos noches, dos lunas para enamorarme perdidamente.