jueves, 13 de marzo de 2014

Unidas en la espera

Tengo una gran amiga, N., que hace un par de años apostó fuerte al amor y se fue a vivir a Córdoba, siguiendo un "guaso" que había conocido en un crucero un año antes. Esta misma amiga, pisciana romántica perdida, es la que casi diez años atrás sospechó que IC y yo estábamos "a punto caramelo" y -muy disimuladamente- organizó un encuentro que propició lo que todavía dura. Obviamente, 8 años más tarde sería nuestra emocionada testigo de casamiento. Con ella compartimos ciclos vitales, tuvimos epifanías en conjunto, descubrimos cuánto nos importaba el amor a pesar de habernos comido el papel de las "estudiantes universitarias-independientes-todo-me-chupa-un-huevo". En fin, la vida nos fue pasando más o menos por el mismo lado, y a pesar de que a veces yo tiendo al ostracismo o de que su concepto tan intenso de la amistad me agota un poco, nos sentimos bastante hermanadas.
La cuestión es que cuando estaba de vacaciones, transitando la décima semana de este sueño cumplido, un mensaje de whatsapp de N. me avisaba que tenía entre sus manos un evatest positivo y que quería que fuera yo la primera amiga en enterarse. Emoción, algarabía, ganas de abrazar el vacío y también un poco de celos por robarme protagonismo -porque sí, seamos honestas: en un algún lugar de mí hay un componente de mezquindad que domino a latigazos-, se sucedieron aceleradamente en una montaña rusa de emociones que después se calmó, cediéndole la escena a la alegría, a la complicidad, a la unión todavía mayor. Me afloraron ganas de explicarle todo lo poco que había ido aprendiendo en esas pequeñas semanitas, de tejerle una manta al término de la mía, de preguntarle cómo estába y qué sentía, y me alivió comprobar que la fiera del egoísmo había sido encerrada bajo siete llaves.
Mi amiga y yo nos llevamos exactamente 5 semanas, y estamos unidas en la espera

4 comentarios:

  1. No te puedo explicar lo que se siente cuando, años después, pocos o muchos pero muchos y por esas vueltas de la vida, esas criaturitas se elijen como amigos también!!! Besos!

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  2. Qué hermoso! Compartir un momento tan vital, debe ser muy especial. Esos amigos que nos vienen de nuestros padres son casi como de la familia. Unos primos de la vida. Está buenísimo.

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    1. Lo mejor de todo es que nos la pasamos hablando del monotema sin culpas ni miedo a aburrir al otro!! Besazo Amapola :)

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