martes, 3 de febrero de 2015

El miércoles, el horror

Se fue para el sanatorio preciosa, como siempre. Blanca como la nieve, ojos de cielo, charlando con sus grititos en el asiento de atrás del auto. Tengo la tranquilidad de haberla llevado al quirófano yo misma, haciéndola jugar y saludando a todos los que nos cruzamos en el camino. Me forcé a reír y hacer bochinche, como siempre, para que estuviera tranquila. Creo que lo logré. La recosté en la mesa de operaciones, le sostuve las manos hasta que la durmieron, le di un beso en su puñito izquierdo y me fui. Sé que no pasó más nada  en su conciencia, ella nunca llegó a sentir que yo ya no estaba físicamente a su lado. Solo lloriqueó un poquito cuando le pusieron la mascarilla, porque no le gustó el olor de la anestesia.
Fueron las horas más largas de mi vida y las pasé bordándole un corazón naranja, sentada en la sala de espera. Bordé y bordé, hasta que presentí que las cosas no iban bien. Nos vinieron a decir que mi leona la estaba peleando, pero que no la podían sacar del quirófano porque no lograban estabilizarla. Ahí arrancó la peor pesadilla de nuestra vida. Un par de horas después nos llamaron para que la veamos pasar: habían logrado detener la pérdida de sangre y la iban a subir a terapia intensiva. Nosotros saltamos de euforia, pero ahora me doy cuenta de que lo hicieron para que pudiéramos verla con vida por última vez.
Las horas que siguieron  hasta que nos avisaron que Emilia ya no estaba entre nosotros me van a quedar tatuadas en el alma como las peores de mi vida. Mi princesa, "la pulga que sopapea a todas las pulgas", se había ido a un lugar de luz, se había convertido en luz. ¿Quién puede reprochárselo? Ahí donde ella está no existen las operaciones que duran seis horas, ni los cateterismos, ni los ecocardiogramas, los electros o las radiografías, ni los remedios (que tomaba religiosamente sin chistar, hasta dormida, cuatro veces al día), ni las tediosas recuperaciones ni las cicatrices, ni el dolor. Ni la nostalgia.

P.D: les agradecemos de todo corazón sus hermosos comentarios. Se los hice leer a IC (que no es lector del blog) porque me resultaron genuinamente reconfortantes en un momento de gran dolor. Él se emocionó a la par mía. Claramente Emilia dejó una enseñanza a cada uno de nosotros. Atesorémosla.


21 comentarios:

  1. Es del alma que te hayas puesto a escribir aqui, donde venimos a leerte para estar cerca...
    Por un lado hay desconsuelo, por otro luz y libertad.

    Y el amor en todas partes. Gracias.

    Te abrazo, Z

    ResponderEliminar
  2. Todo mi cariño para que sigan adelante!!! Abrazo!
    Julia

    ResponderEliminar
  3. No nos conocemos porque nunca había comentado en tu blog, aunque te seguia desde hace tiempo.... quería darte las gracias por compartir tu historia, aún en estos momentos de tanto dolor. Hoy lloro por ti y por Emilia y deseo de corazón que muy pronto su recuerdo sea un motivo de alegría y no de tristeza... ojalá pueda ser.
    Un abrazo desde el otro lado del mar.

    ResponderEliminar
  4. No me salen las palabras....
    ...te acompaño en el alma.

    ResponderEliminar
  5. Fuerzas desde el otro lado del océano, mi alma está con vosotros y con Emilia, la leona Emilia.

    ResponderEliminar
  6. No hay palabras. Un abrazo enorme para ti y tu marido. Gran luchadora Emilia y grandes luchadores sus padres.

    ResponderEliminar
  7. Me estoy hartando de llorar por vosotros, pero también por los dos hijos que perdí antes de nacer y por mí misma, que decidí tirar la toalla hace un mes porque no podía más. Bendita maternidad, maldito corazón. Que te lleguen fuerzas para seguir sin su calorcito.

    ResponderEliminar
  8. Dicen que todos somos uno y me cuesta trabajo entenderlo, pero cobro significado para mi cuando el sol de Emilia dejo de alumbrar. Sentí la pena de su viaje hacia el infinito, las lagrimas se asomaron a mis ojos sin poder controlar este dolor en mi corazón , me siento compartiendo esta pena con ustedes que no los conozco. No se porque pasan estas cosas, no las entiendo, pero lo lamento , la partida de Emilia nos sacudió a muchos sin apenas conocerla, solo por tus relatos, por las fotos, te seguí desde el principio. Hoy comprendo que todos somos uno. un abrazo para los dos.

    ResponderEliminar
  9. Los abrazo fuerte fuerte!! Ella fue todo amor... atesora cada momentito! seguro te esta acompañando y lo seguira haciendo a cada paso. Fue una gran guerrera! Yam

    ResponderEliminar
  10. Les mando un abrazo gigante, ojalá pudiera hacer algo más que simplemente eso. Gracias por compartirnos a Emilia, es luz para todos los que te leemos. Lu.

    ResponderEliminar
  11. Les mando un beso enorme y que Emilia, nuestra estrella, nos ilumine a todos en nuestro camino.

    ResponderEliminar
  12. Tengo a la pequeña leona en mi pensamiento desde que lo supe, no sé que decir, lo siento,.....si siento en mi tanta pena..que nos sentireis vosotros' que injusto es este mundo, que injusto es todo....... Emilia, lucecita, brilla fuerte alli arriba.

    ResponderEliminar
  13. No sabes cómo admiro tu entereza y la dulzura que transmiten tus palabras. No tengo ninguna duda de que la leoncita ha tenido la mejor madre que podía desear. Un abrazo enorme desde el otro lado del mar y otro para el papá de Emilia, sois un ejemplo para mí.

    ResponderEliminar
  14. Qué madraza que sos por favor!!! Dios te va a dar la fuerza para salir adelante y atesorar esos momentos mágicos que la llevaste en tu vientre y la tuviste en tus brazos. Mucha luz y mucha fuerza, con amor van a salir adelante. Siempre te he leido anonimamente y he llorado a Emilia como si la conociera. Un beso enorme enorme

    ResponderEliminar
  15. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  16. Gracias por permitirnos conocer a la leoncita Emilia, gracias por cada enseñanza...No puedo sacar de dentro la rabia que siento, ni siquiera a través de las lagrimas, ¡es tan injusto! Les abrazo con el alma.

    ResponderEliminar
  17. No puedo mas que decir lo siento...te leia desde el silencio...mi pequeño con tres meses también se convirtió en un ser de luz hace ahora dos años...solo decirte que seguira doliendo porque es tu pequeña... pero con el tiempo aprendi también a quererlo infinito y a tenerle siempre presente con una sonrisa por lo valiente y fuerte que fue....un abrazo gigante, de los apretados, de los que duelen....

    ResponderEliminar
  18. No quería pasar por este espacio, sentía que no correspondía, pero a la vez también sentía que una explicación me ayudaría a tratar de entender lo inentendible.

    “Tú tendrás estrellas como nadie las ha tenido. Por la noche, cuando mires al cielo, puesto que yo habitaré en una de ellas y puesto que yo reiré en una de ellas, para ti será como si todas las estrellas rieran. Estarás contento de haberme conocido y tendrás ganas de reír conmigo”.

    Emilia está libre de dolores. Descansa en paz, pequeña.

    ResponderEliminar
  19. Perdí a mi hijo Uriel, y Dios ha sido el que me da consuelo cada día.La lógica y la mente humana no encuentra respuesta, estaba preparada para perder a mi abuelo de 80 años y no a mi hijo de 2, pero no son cosas que tengamos que entenderlas ahora. Solo buscar a Dios, que el les dará toda la fuerza; como la que me sigue dando.
    Los abrazo con todo mi corazón!

    ResponderEliminar