martes, 20 de octubre de 2015

Mi segundo día de la madre

Me sentí un poco triste a la mañana, me senté a llorar al lado del altarcito de Emi como hacía rato no me pasaba; lo limpié todo, le canté su canción preferida, prendí una velita, quemé palo santo y tomé mate en silencio, hasta que se levantó IC y desplegó su magia para que ese día no fuera tan bajón como empezó. Me dijo "voy a comprar facturas" y volvió con una caja que había dejado en el auto para que yo no descubriera la sorpresa, así que tuve mi regalo enviado desde el cielo por correo privado. Emilia me mandó unas lindas zapatillas a través de su papá y a la tarde me regaló un hermoso atardecer.
Fue un día raro, por suerte ni taaaan triste ni tan lacrimógeno como esperaba. Pocos me saludaron y eso me dolió bastante, mi mamá me mandó un mensaje hermosísimo, mi hermana, una prima y mis más íntimas amigas, pero el resto de la familia, silencio. Creo que nadie sabe qué es lo mejor, si decir algo, si no decir nada, si dejar que el día pase lo más desapercibido posible o qué. Yo no entiendo cómo alguien puede creer que el silencio puede ser mejor que hablar y sacar las emociones afuera, cómo puede alguien pensar que "negarle" o "ignorar" o "ningunearle" a una mamá el estatus de madre, el título que más feliz la hizo en la vida puede ser mejor que una frase de consuelo, pero bueno, yo soy muy de hablar e hice muchos años de terapia. Para mí lo que se calla se sienta en la mesa, ocupa un lugar pesado, viscoso, y me incomoda. Por el contrario, exorcizo el dolor hablando, pero eso es muy personal.
Nuestras alianzas cumplieron un año y decidimos que vamos a grabarlas con el nombre de nuestra hija en su interior. Después de todo, ella nos las regaló ♥
En fin, pasó el día y yo sentí una prueba más superada. Ahora quedan por delante nuestros cumpleaños, las fiestas y, por supuesto, el aniversario de un año desde que Emilia emprendió su vuelo. Un paso a la vez.



jueves, 15 de octubre de 2015

15 de octubre, día mundial de la muerte gestacional y perinatal

A todas esas mamás que pasaron por el dolor de la pérdida de un hijo -no importa de cuánto tiempo, ni el amor ni el dolor se miden en días, meses o años-, a todas esas leonas que tuvieron que esconder el evatest positivo para no llorar de pena, a las que tuvieron que desarmar una habitación vacía sin poder estrenar la cuna, a las que perdimos a nuestros bebés en las circunstancias que sean, a todas ellas, gigantes que se limpiaron los mocos y las lágrimas y eligieron seguir caminando la vida con una sonrisa, aunque sea a medias, aunque sea incompleta, les mando un enorme, dulce, esponjoso, ancho y sentido abrazo en este día de memoria y concientización.

martes, 13 de octubre de 2015

Mujeres que corren con los lobos

Estoy leyendo este libro que en mi otra vida -esa en la que me jactaba de ser soberbia y me creía muy inteligente como para leer libros que yo creía de "autoayuda"- miré con una sonrisa de desdén, ese libro que es el de cabecera de mi tía, ese que habla de la mujer salvaje y analiza cuentos en términos psicoanalíticos e introspectivos, y me sorprendo a mi misma al experimentar revelaciones y reflexiones tan profundas como las que tenía al salir de terapia a mis veintitantos. 
El libro es medio plomo, no sé si la traducción es mala, si el ritmo es lento, si es un sistema de pensamiento tan diferente al que estoy acostumbrada que me resulta pesado o qué, pero el contenido y las reflexiones que me dispara rozan la epifanía. No exagero.

viernes, 2 de octubre de 2015

La consulta en fertilidad

"En diagnóstico estoy anotando 'mala suerte'; está bien, ¿no?", nos tiró ayer F., nuestro doc., inaugurando así el principio del fin de la seriedad en una consulta cero convencional. Hablamos de los que nacen con estrella y los que nacen estrellados, herederos del latín "meadus por dinosaureus al nacer". Chiste va, chiste viene, nos dice: "Chicos, no tengo idea cómo hacen, pero con estos resultados de mierda* ya van tres embarazos naturales. Pero esto es justamente la cencia: hay un mundo que no puede explicar. Quiero que intenten unos meses solos, porque pueden. Arranquen ya. ¿Tenemos una trompa menos? Sí, bueh, pero eso... [cara de "no le doy mucha bola"]; ¿estás por cumplir 40? Sí, por eso vamos a poner plazos razonables..., pero quiero que sigan un poco más. Yo no tengo ninguna duda de que de una forma u otra vas a volver a queda embarazada y esta vez va a salir todo bien". IC lo miraba con la sonrisa dibujada, tenía una cara de felicidad que daba gusto; yo, en cambio, completamente desorientada: no me esperaba este aliento fenomenal en un contexto que para mí, desde la trompa menos, se veía negro. Yo seguía hablando de la ICSI y de que para mí diciembre estaba perfecto y el doc. me decía "sí, sí" como a las locas, "vos llamame en diciembre y hablamos". Nos dio una palmada en el hombro, un fuerte abrazo y nos dejó ir bajo una lluvia finita, que se sintió fresca y ligera.

* Para las entendidas: Kruger de entre 2 y 6% max.

miércoles, 30 de septiembre de 2015

Terapia

Llegó el momento de empezar terapia.
Hasta ahora no sentí la necesidad, sinceramente. Sentía que estaba haciendo mi duelo, que estaba transitando la tristeza a mi ritmo, y que no tenía ni necesidad ni deseos de hacerlo en voz alta en un consultorio. Ahora sí. Ahora siento que necesito un espacio para reflexionar y procesar con ayuda. Ya no la terapia de mi juventud, esa de arrancar con el primer recuerdo y empezar a desovillar la madeja; no, necesito algo cortito y al pie. Estos meses fueron meses de sostener la pared con las manos, tratando de que no se caiga ningún ladrillo; ahora es momento de dejar que caiga alguno, pero en un espacio seguro.
Todo tiene su tiempo. El 3 de noviembre será el de empezar una nueva fase en este largo camino que me toca recorrer a ritmo caracol.

lunes, 28 de septiembre de 2015

Hoy es 28 y casi lo olvido

Mi hermana me mandó hace un rato un mensaje de Whatsapp con un corazón lila, que es el que usamos siempre que estamos hablando de Emilia, y me vino a la mente que es hoy es 28, que hace 8 meses que la mariposa se fue volando a ver las cosas desde otra perspectiva, y me sorprendió tanto como me alegró darme cuenta de que lo había "olvidado", que puedo vivir sin anclarme a esa fecha tan horrorosa, a ese día tan pesadilla, tan historia de terror; me alegró tanto darme cuenta de que siempre recuerdo los 21 -a veces de mejor ánimo, a veces más bajón, pero siempre volver a ese día es celebrar la vida y emocionarme con su recuerdo, revivir su nacimiento y el optimismo y la felicidad y la luz que su memoria irradia-, pero que puedo "olvidar" los 28 y su oscuridad; no traerlos a la memoria consciente, tal vez sea más lo que me pasa, porque olvidarlo de verdad es imposible, pero sí elegir ignorarlo para que no se crea el centro: no 28, no sos centro; no muerte, tristeza, oscuridad, no son protagonistas, no son Emilia, son exactamente lo opuesto.
Emilia es luz, vida, celebración y hermosos recuerdos, y lo bueno le tiene que ganar en mi memoria al horror.

lunes, 21 de septiembre de 2015

Las opciones

Estuve un poco boyando estos días, dando vueltas en redondo, como cuando te encontrás en la cocina y después no te acordás para que fuiste; así, avanzando a los tumbos. No sé bien qué siento. No sé bien qué quiero.
Llegaron los nuevos resultados de IC y es una cosa de locos, dan cada vez peor. Ahora mejoraron unos parámetros y empeoraron otros, pero la cuestión es que cada vez contamos con menos nadadores. Entonces estoy despidiéndome de la fantasía de los embarazos naturales, porque, vamos, pocos nadadores, casi 40 pirulos, una trompa menos... convengamos que es seguir agarrada a una ilusión medio ciega. Él está en fase de negación: me dice que al final estos resultados son cualquier cosa, que cómo puede ser que de una vez a la otra sean resultados diametralmente opuestos y blablá. A mi me irrita que se ponga en esa posición, preferiría que se preocupe y salga corriendo a pedir un turno con su andrólogo, que trate de compensar con gestos de buena voluntad esto de que yo por cuestiones relativas a nuestro proyecto de paternidad ya entré cuatro veces al quirófano, pero bueno, no sé qué pretendo, darle el libreto para que viva y sienta a mi gusto, no se puede. Además soy injusta, y lo sé. Lo digo de enojada. Por eso preferí cerrar el pico y dedicar mi energía a soltar la preocupación por la cantidad de nadadores, porque si acepto de una vez por todas que lo nuestro -si se vuelve a dar- va a ser con un laboratorio de por medio podría relajar y dejar de hincharnos las pelotas.
Y además hay otra cosa: en varios blogs amigos últimamente encontré reflexiones sobre el camino de la adopción que me resultaron un bálsamo. Sentí un gran alivio al permitirme pensar en una nueva puerta a la maternidad, porque siento constantemente la presión de la carrera contra el tiempo y es una cosa horrible, una cuenta regresiva a la infelicidad. Siento que tengo una tonelada de cosas para pensar, pero que todas me llevan a ver una luz al final del túnel.
Hoy es 21 de septiembre, empieza la primavera. Hace un año la tenía a Emilia durmiendo en la wawita violeta mientras le sacábamos fotos junto a un cartel que decía algo así como "Hoy cumplo un mes, traje la primavera y la festejamos en casa!" y todo era optimismo y alegría desmedida.
Hoy el panorama es distinto, no tengo alegría ni optimismo, pero mi deseo para este nuevo ciclo que comienza es que florezcan el amor y la vida, en todas sus formas, y que alguna de ellas nos abrace.