sábado, 30 de noviembre de 2013

PD: Cuando le conté a mamá

El día que le conté a mamá la experiencia que habíamos atravesado me emocioné un poco y la voz se me entrecortó. Detesto que me pase eso: cuando cuento algo que me llega muy adentro del alma se me corta la voz. Primero temblequea, después hace huelga, y ahí ya viene lo de la nariz colorada y toda esa historia. En general mi mamá tiene problemas para manejar las emociones, pero esta vez abandonó la banqueta en la que estaba sentada frente a mí, del otro lado de la barra de la cocina, le dio la vuelta, me abrazó y se puso a llorar conmigo. Y me conmovió profundamente. Y me hizo mucho bien.

1 comentario:

  1. que lindo, conmovedor este acto tan sencillo y de poder compartir las emociones con mamá. Un abrazo.

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