martes, 2 de junio de 2015

La locura, el desborde

Mi papá, de joven, además de ser mi héroe personal en la niñez, fue un gran intelectual, un investigador con dos carreras universitarias y manejo de 8 idiomas -entre lenguas vivas y muertas-, abocado a intereses muy específicos de historia de las ciencias. Eso fue antes de separarse de mi mamá, y, sobre todo, antes de ir perdiendo progresivamente la razón.
Ahora, es un señor jubilado que lee novelas todo el día y repasa con manos temblorosas -cortesía de la gran cantidad de medicación- el cronograma que con paciencia y lealtad le hizo mi mamá este domingo: el lunes lo pasás con tal, el martes con cual, te quedás a dormir acá, vas al médico allá, escenario de emergencia creado ante un nuevo brote psicótico que apareció con más fuerza que nunca, y que nos obligó a interrumpir actividades varias el viernes a la noche para correr, con el corazón en la boca, a su rescate.
Si ver (y aceptar) el envejecimiento de los padres es una tarea difícil, no puedo explicar lo terrible que es sumarle el deterioro de la razón, aunque en su caso no se trate de crisis constantes, y pueda vivir más o menos normalmente solo, entre brotes que, por suerte, se dan bastante espaciadamente.
En cuanto a lo que me atañe, y considerando el estado de ánimo que los acontecimientos de estos últimos tiempos han ido forjándome, estoy empezando a sentir que mantenerme optimista es un acto rayano a la negación de la realidad.
Estoy MUY cansada y enojada
VIDA, DAME TREGUA

4 comentarios:

  1. Realmente debe ser muy duro lo de ver a los padres deteriorarse....yo tambien estoy en ello aunque no a ese nivel, por suerte se valen muy bien por ahora...pero así y todo me llena de pena, con lo que puedo darme una idea de cómo te sientes.
    Espero obtengas pronto esa tregua porque te la tienes bien merecida, sólo puedo mandarte un abrazo que te reconforte...besos mil.
    Majo.

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    1. Me alegra que los tuyos sean independientes, está bueno que uno pueda ir acostumbrándose de a poco, ayudándolos suavemente y no de un día para el otro!! Un abrazo grande, Majo

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  2. Comparto este dolor, porque tengo a mis padres en la década de 80 años, mi papa con artrosis que duele mucho, mi madre que todo lo somatiza y es un poco caprichosa. Así que aveces me siento irritable, enojada, porque veo que me quitan libertad de hacer cosas que quiero como viajar, en fin, solo estoy trabajando en la aceptación. Si que la tregua sea concedida, un abrazo.

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    1. Es muuuy difícil de manejar el mix de emociones que nos generan. IC una vez me dijo "es preferible que ayudes menos pero que lo hagas cuando estás bien predispuesta, porque sino se lo hacés notar!". Y tiene razón... Besos Gabi y fuerza! ♥

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