martes, 23 de abril de 2013

La muerte de una idea



A veces lo culpo. Secreta e íntimamente me permito pensar, por unos segundos, que si estuviera con otro tipo esto no me estaría pasando; que si me hubiera quedado con mi novio anterior ya sería madre hace muchos años; que tal vez ese era mi destino y que me equivoqué; que lo forcé, lo torcí, la cagué. Es un pensamiento rápido como un rayo que cruza mi mente en centésimas, milésimas de segundos; una sensación articulada que apenas si llega a corporizarse en su vuelo rasante; una idea alada que se lanza, suicida, desde la altura del balero y sobrevive lo que puede hasta llegar al corazón. Ahí se desarticula, se desarma, derrapa, se desvanece como un cubito de hielo en la arena del medio del desierto.

2 comentarios:

  1. Espero que tu deseo se haga realidad pronto. A veces, cuando sucede, te olvidás de toooodo el tiempo largo larguísimo que estuviste esperando para que ocurriera.
    Gracias por visitarme y por compartir estos sentimientos tan íntimos.

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