jueves, 31 de octubre de 2013

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No me hinché, no me duele nada, no engordé. Solo lloro. Lloro copioso, abundante, redondo, caliente por las noches. Cualquier excusa es buena para activar la catarata emocional y esto sí se lo tengo que atribuir a las hormonas porque no me queda más remedio; es eso o pensar que estoy deprimida.
IC tuvo la brillante idea de seguir insistiendo con que tiene que organizarse con el trabajo y sugerir que, en todo caso, no hace falta que él esté para la transferencia de los embriones. El Yeti tendría más tacto que este muchacho en similares circunstancias. Como primer argumento le dije que necesitaba guardar reposo un par de horas después de la transferencia, pero esgrimió que en todo caso me podía tomar un taxi. Después directamente le dije que me iba a sentir una paria estando ahí sola y que antes que eso prefería pedirle a alguna amiga que me acompañe. Y dicho esto me sentí demasiado cansada para sacar el papiro y empezar a leer el cúmulo de razones que tengo para pedirle, exigirle que esté ahí ese día, pero repasé mentalmente los puntos más fuertes y ya con eso nomas se me hizo un nudo en la garganta. No obstante, decidí que me iba a controlar y que no iba a armar un escándalo. Pero poco después hubo otro altercado por una nimiedad que terminó con él diciéndome: "Bueno, calmate un poco, estás a full" y ahí ya tuve ganas de romper todo. IC tiene la tendencia a sentirse sobrepasado por las cosas que no puede manejar e, indefectiblemente, cuando se siente así me ataca.
Yo "estoy a full", ponele, por un montón de razones: algunas emocionales, otras psicológicas, incluso algunas estarán vinculadas a estas hermosas hormonas que me convierten en una gallina ponedora; pero más aún "estoy a full" porque a lo largo de este proceso que supone nuestro proyecto en común, además de mi trabajo, mis dos horitas diarias de bondi y demás actividades cotidianas, me ocupé de: sacar los turnos para las instituciones, pedir presupuestos, escanear papeles, presentar documentos, hacer transferencias bancarias, comprar medicación, juntar estudios para presentar, hacerme otros nuevos, comprar las carpetitas para entregar con la documentación exigida, poner el cuerpo para los pinchazos, poner el cuerpo para las ecografías, sacar los turnos para las ecografías, correr de un lado al otro, tratar de no llegar tarde al trabajo, hacer las consultas con el médico, etc. etc. etc., mientras que él, hasta el presente, me acompañó a tres entrevistas y se hizo un análisis de sangre. Ah, y me aplica las inyecciones.
No espero un monumento por ponerle el cuerpo a nuestro sueño, pero sí espero, mínimamente, encontrar en él un consuelo, una mirada cómplice, una palmada en la pierna, un abrazo y sobre todo mucha paciencia para aguantarme si me pongo pesada o monotemática, porque sí, estoy a full: esta aventura, que puede terminar en la nada misma, puede terminar también, en el mejor de los casos, en mellizos. No hay manera de que no se me revolucione el alma aunque más no sea con la idea.

2 comentarios:

  1. cuando mis días son difíciles me digo hazlo con calma y me ayuda. Los hombres no entienden ni leen las emociones lo que yo hago es que un momento que estamos relajado le digo como me siento, que me duele, cuales son lo sentimientos que tengo, que me gustaría que el hiciera por mi en esos días, no lo culpo porque se siente atacado y reacciona alejandose de mi.

    Y hago solo lo que puedo. un abrazo , todo pasa.

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    1. Sí, es una buena perspectiva la tuya. Voy a intentar imitarte :)
      Gracias por el ánimo!

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